Flexitarianismo, o la dieta adaptable

Permitirse comer carne no es ser carnívoro. Hincarle el diente a un pescado o una loncha de jamón de vez en cuando no es sacrilegio. Ser vegetariano al 90% no es tener poca voluntad, ni ser poco considerado, ni ser la dieta de las dudas. Y mucho menos es pasarse al lado oscuro.

Se llama flexitarianismo y es el nombre que recibe la permisividad, la tolerancia y a su vez, concienciación, a la hora de comer. Alma vegetariana y cabeza llena de sensatez. Porque ser flexitariano es darle rienda suelta al sentido común.

Se trata de una alimentación verde, pero que le deja un pequeño sitio en el plato al resto de colores. Vamos, ser prácticamente vegetariano y darse el gustazo de comer carne o pescado de vez en cuando y en pequeñas dosis sin cargar el sentimiento de culpa. 

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En principio, no hay alimentos prohibidos. Los límites los pones tú. El truco para saber identificar una receta con carne y pescado como flexitariana es que éstos no se lleven el protagonismo, sino que busquen siempre acompañar a los alimentos de origen vegetal. Aunque, si eres más de números, hay que saber que las cantidades han de ser moderadas: alrededor de 50 y 80 gramos por persona.

Los motivos que mueven a que a tu nevera venga ocasionalmente una pieza de carne o pescado de visita, son varios. La salud, por supuesto, es uno de ellos. Los hay que defienden que esta dieta es mucho más sana que las dietas 100% vegetales ya que te beneficias de las virtudes del vegetarianismo (menor riesgo cardiovascular, disminución de la presión arterial y del colesterol, mayor longevidad…), pero al aportar proteína animal en una pequeña cantidad, logras evitar las carencias comunes que provoca una dieta vegetariana, como por ejemplo, la falta de vitaminas del grupo B.

Otros de los motores es la sostenibilidad. Pescar o producir carne hace mucho más daño al planeta que cultivar vegetales. Y, seamos sinceros, reducir el consumo de estos alimentos casi en su totalidad es querer echarle una mano a la preservación del medioambiente. Ayuda como puede ayudar cerrar el grifo antes, alumbrar con bombillas de bajo consumo o reciclar. Eso sí, vamos a permitirnos el lujo de hacerte una petición: Si vas a consumir carne, hazlo bien. Evita siempre el sufrimiento animal y no colabores con productos procedentes de la avicultura, la ganadería intensiva o la caza.

Ser flexitariano, por decirlo de algún modo, es además socialmente más sencillo. Vivimos en una sociedad dominada por carnívoros y, aunque cada vez menos, encontrar opciones vegetarianas fuera de casa a la hora de comer era todo un reto. Por suerte, hablamos en pasado. Hoy en día podemos encontrar en cualquier ciudad, bares y restaurantes que como AlmaLibre quieren ponértelo fácil.