Pablo Azkue, una vida mirando al mar

Muchos solo se acuerdan del mar cuando llega el buen tiempo. Pablo no puede pasar ni un solo día alejado de él. Nació pegado a sus orillas y nada puede aterrarle más en el mundo que convertirse en una de esas personas sin mar.

Se palpa la admiración, el amor sin medida, la pasión y el entendimiento en cada mirada que Azkue echa al mar. Sus fotografías le ponen forma y color a un vínculo envidiable. Tanto es así, que Pablo decidió fundirse en agua para contar cómo es la tierra desde el mar.

Supongo que cuando empecé con este tipo de fotografía sólo pensé en que eran visualmente atractivas, y comencé el proyecto ilusionado y con muchas ideas para desarrollar. Pero pronto aprendí que debía ser paciente y respetar el ritmo del mar

Lo mejor de las fotografías de Pablo Azkue es que no se limitan a ser imágenes puramente estéticas. Buscan el vaivén de las emociones con un disparo que solo se produce en el instante en que Azkue se deja invadir por el “ahora”. Exponen formas de ver al mundo. Y más aún, de verse a uno mismo reflejado en él. Son apuntes de un aprendizaje que llegaba con cada ola.

Entendí que no buscaba olas, sino respuestas a las preguntas realizadas años atrás. Preguntas que se hace cualquier niño que no entiende la realidad

En pocas palabras: todos somos agua (aunque quizá Pablo más que nadie) y observando al mar podemos comprender que el movimiento da la vida y que el agua nunca está quieta en el mar. Nuestras emociones son nuestro océano y nuestra razón es tierra firme.

Toda esta reflexión es la que le hizo abrir desdeelmar.net. Un lugar en el que bañarnos en nuestro mar, en el que bucear en nosotros mismos para entendernos y aceptarnos tal y como somos. Dejarnos fluir y conectar con el mar, nuestro mar, para estar en calma.

Así que ya sabes, ve al mar siempre que lo necesites. Siéntate frente a él y deja que te llene de paz.